Mi visión de conciliar

Sin duda, soy una mujer muy afortunada. Trabajo en algo que básicamente me apasiona desde la niñez. He podido formar mi familia (con sus altos y bajos como es en la realidad) y tengo tres niños bellos y sanos. Cuando digo que soy afortunada, también lo digo porque aparte de poder trabajar,  también me he podido hacer cargo de mis hijos y no dejarlos al cuidado de nadie por jornadas completas. Claro, han habido etapas en las que no alcanzo ni a respirar, pero actualmente mi trabajo es de medio día (ojo no todo es perfecto, mi sueldo también es de medio día), todo un lujo pensando que escucho a las madres de los compañeros de mis hijos, que llegan a la casa recién pasadas las 8:00 de la tarde… y, ahí, yo digo para mis adentros ¿en qué minuto hacen vida de familiar, revisan tareas o labores escolares?

Veámoslo así, esa madre fácilmente debe madrugar muy temprano para alcanzar a preparar algo de comida, dejar algo hecho en la casa (las camas estiradas siempre se agradecen, aunque uno sepa quizás que no están del todo “ventiladas” jajaja) y quizás alguna cosa de importancia, dentro del cuidado y orden del hogar, para alcanzar a llevar a los niños al colegio y partir rauda a la pega hasta por lo menos las 18:00. Para las que cuentan con ayuda en la casa, dejarán las labores de la casa para aquella bendita persona que viene a cooperar con el aseo y el cuidado de los niños. Pero para TODAS las que no tienen esa bendita ayuda (quizás correrán un poco más ) es un permanente correr y correr entre las cosas de la casa (depende cuan aplicada seamos con las cosas de la casa, pero para mí no son una prioridad jajaja), correr para ir a buscar o dejar a los niños ( siempre que se pueda, si no, los buses escolares son de mucha ayuda en la logística de los traslados) , correr en visitas urgentes al doctor porque la hija está con demasiado moco, correr a  reuniones exprés del colegio porque justo tu hijo dijo esa mala palabra cuando todo el curso se quedo callado, corriendo al supermercado a comprar algún material rezagado que al hijo mayor se olvido recordarte y corriendo te vas para la casa a  revisar las cosas más importantes para el otro día y poder estar un poco en “calma” con la familia. Y “calma” es una palabra generosa, considerando que el cronómetro uno lo lleva en la mano para revisar tareas, comer con los niños, bañarlos antes de acostarse ( afortunadamente hijo 1 ya se baña solo, y a hijo 2 lo baña papá D cuando llega del trabajo), leer el cuento al hijo 2, cambiar pañales y poner pijama a la mas chica,  que hijo 1 arme su mochila, firmar agendas y lavarse los dientes mientras uno va hablando las cosas del día . Y como no mencionar las vueltas clásicas de los niños antes de irse a la cama (siempre amenizado en mi caso por una leve alza de voz para que se vayan acostar) a una hora prudente y todo eso  para partir tempranito la mañana al día siguiente.

Es por eso que me interesa tanto el tema de la conciliación. Creo que para todos los que tenemos hijos, como conciliar trabajo y familia, es un tema constante y presente. Aunque seamos claros: para los que tenemos familia ese es un tema, pero también la conciliación podemos verla en los que cuidan a sus padres  o un familiar enfermo. Creo que pertenecemos a una generación distinta y cambiante; queremos tener la libertad de poder decidir sobre nuestro futuro. Eso de “no se puede vivir para trabajar, sino trabajar para vivir” se ha vuelto demasiado cierto en los tiempo que vivimos. Queremos más espacio, más libertad y sobretodo más tiempo (el bien más escaso de nuestros días) para ser nosotros los que criemos a nuestros hijos  y pasar más tiempo con quienes de verdad no importan. Crecer en la parte profesional, sin dejar de lado la vida familiar ni los espacios personales suena a la vida perfecta.  Pero la última modificación que se hizo al horarios laboral de este país fue bajar de 48 a 45 las horas semanales… cuek todo un cambio para este país !!!!!

A todos nos ha pasado, de seguro. Desde mi “posición  privilegiada” que logra conciliar, también lo vivo en mi propia familia. Si bien trabajo, con la cantidad de horas que tengo y un sueldo de medio tiempo, ni en sueños logro mantener a mis tres niños. Y es acá donde mi amado compañero aparece. A Papa D el tema de la conciliación no le alcanza, y básicamente no le alcanza, no porque no le importe, si no  porque no se puede. Por su trabajo actual, pertenece a ese alto porcentaje de trabajadores donde a la empresa les importa un bledo la vida familiar y personal de sus empleados, y donde las jornadas laborales se extienden mucho más de lo que uno quisiera (considerando también los tiempo de traslados). Si en vez de darle una hora para el almuerzo, solo fueran 30m., con esa pequeña modificación, Papa D podría llegar más temprano a casa considerando que no se agarraría la hora punta de tráfico y podría estar más tiempo con nosotros… esa pequeña modificación ya sería buena. Queremos esto y más. Queremos que los espacios personales y familiares se valoren más. Sin duda Papa D y todos los empleados esa empresa, producirían más felices  y mejor si la empresa hiciera pequeñas modificaciones pensando en ellos y sus familias, pero bueno, en pedir no hay engaño!!!!!

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